“Ninguna eternidad como la mía.” Ángeles Mastreta.
Y bien lo dijo ella. Nadie nunca podrá llegar a tener una eternidad tan hermosa como la que he vivido yo. Recordar cosas me hace sentir nostalgia y tristeza, pero también me hace valorar mucho más. Dicen que, si algo es tuyo, lo dejes ir y, si regresa, en verdad era para ti. No sé si yo te dejé ir. Quisiera saber si tú me estás dejando ir. Aún con todo esto, me dispongo a creer.
Uno.
Apenas terminé de escribir ayer, me llegaron más ideas a la cabeza. La primera es que las cosas no estaban mal de un mes para acá; seguramente teníamos pilares mal parados ya desde antes. Al menos yo, sí. Yo nunca fui completamente segura de mí. Es una pena, pero, hoy que lo veo, se me hace un problema no tan grave. Como algo que tarde o temprano se tiene que ir. Es más, haberlo notado me hace sentir bien. Quisiera reacomodar los pilares… Puedo hacerlo con los míos, pero, de los otros, no puedo ni tocarlos mientras tú no estés seguro de nada.
Dos.
Me he dado cuenta de que, dentro de todo, te he culpado demasiado, he puesto mucha responsabilidad en tus hombros. Cuando, en realidad, la cosa siempre fue de dos. También puse demasiado peso en los míos algunas veces. Quise llevar la carga yo sola y no era lo correcto. Había que ser parejos siempre, ¿cierto? En este tiempo, he visto más mis errores y he dejado de ver los tuyos. No porque simplemente se me olviden de la nada, sino porque, supongo que es lo mejor que puedo hacer por mí misma: arreglar mis errores. Ya con los tuyos no puedo hacer más que aprender qué es lo que no me gusta y no debo hacer.
Tres.
Mental y espiritualmente he sido fuerte, pero hoy me cayó de sorpresa que, físicamente, me estaba yendo tal vez hasta peor. No me había dado cuenta de que no siento hambre, frío, sed, sueño, etc. El mundo de verdad se me estaba borrando y hoy, tratando de levantarme haciendo ejercicio, me di cuenta de que no pude. Al inicio me sentí bien. Me di cuenta de por qué la gente se llega a refugiar tanto en el deporte. Sin embargo, el cuerpo humano no es meramente milagroso. Hay que procurarlo y, aunque sigo sin sentir cualquier cosa de lo anterior, he entendido que debo cuidarlo de nuevo.
Cuatro.
Cuando sea el momento, me gustaría hablar de muchas cosas. Entre ellas: tolerancia, respeto, confianza y reciprocidad. Estoy lista para todo eso, pero, sobre todo, para escuchar, atender y actuar, porque creo que aún es posible. No sé para qué más esté lista. Para volver, no, porque aún hay mucho que hacer por mí. Está bien escribir todo esto, pero me falta hacerlo de verdad. Es muy fácil simplemente decir las cosas.
Cinco.
Cómo quisiera decirte todo esto. Hay tanto camino por andar por mi cuenta antes de eso y no tenía idea. No he estudiado nada en toda la semana. Me he dedicado a pensar, a llorar, a escribir, a dormir (loop). Creo que debo retomar todo eso antes de sentirme lista por completo. No olvidar las conclusiones de ayer, donde una de las más importantes era no abandonarme nunca más en ningún sentido. Me merezco un buen autotrato. Así que, a partir de hoy, a comer bien, a dormir bien, a hacer ejercicio y a estudiar, entre otras cosas.
Cinco bis.
Hasta hoy creí que debía estar bien, para ti. Que debía reflejarte mi confianza, mi autoestima y todo lo que tengo por ganar, pero no es así. Tengo que hacerlo primero por mí. Algo muy, muy cierto es que si tengo lo mejor de mí, puedo darlo y reflejarlo, pero no es la razón principal de que todo esto pase. Tiene que ser para sentirme bien conmigo misma.
Cuando recupere todo aquello que sea lo mejor de mí, para mí, habré dado un paso más para estar lista. Poco a poco. Paso a paso.
Seis.
Es claro que voy a seguir llorando, porque ahora lo que más me duele es la ausencia. Me haces mucha falta y el verte de cerca me hace sentirte todavía más lejos. Pero, a pesar de eso, sé que estamos ganando mucho.
La verdad es que, no voy a ser capaz de creer en esto un mes. Estoy segura de que lo voy a creer mucho más tiempo. En el momento en que pensé un mes, me dio pánico pensar que pasara uno, dos, tres meses y luego años. Hoy un muy buen y experimentado amigo me explicó que para eso no hay fechas. Supongo que muy dentro de mí lo sabía y me aterra pensar el hecho de quedarme esperando, pero es el corazón el que hablará; él me dirá cuando esté lista y si, acaso sucede que pasa más tiempo del que puedo soportar (mucho más), me anunciará que, por doloroso que sea, es tiempo de seguir mi camino.
Siete.
Me he preguntado muchísimo cómo estarás, si te hará falta algo. No sé en qué estés pensando tú o si puedas creer que algo de todo lo que tengo por decir está mal y, cuando te enteres, te decepcione. Pero no puedo seguir pensando en todo lo que harías tú y en todo lo que podrías estar pensando o si ves algún error tuyo o si estás dispuesto a cambiar algo o si quieres hacerlo, porque, al final, sólo es armarme de ideas de nuevo. Y, aunque me carcoma la duda, no es sano para mí y no estoy ahora como para jugarme malas pasadas.
Siete.
Te amo con el alma. Eso me mantiene fuerte y creyendo. Pero, más que otra cosa, estoy dando todo de mí. Escucho tus palabras del coche, cuando dijiste algo como, Quiero pensar que en un tiempo vamos a estar riéndonos de todo esto… y, la verdad, yo también quiero pensar eso. Más que reírnos, sonreírnos. Te extraño. Mañana será otro día.

0 soñadores:
Publicar un comentario